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Poesias a mi pueblo

el . Publicado en Iripo

Nunca un pueblo serrano mereció ser más  cantado y arropado, que esta maravilla de la naturaleza que es nuestro "Balcón de los Pueblos Blancos"

A mi pueblo

Mira que bonito está, El Gastor....
cal, entre el verde esperanza del Pinar.
Con sus capotes de añil,
largas les dan tres toreros:
El Mar, El Monte y El Cielo
y no lo pueden rendir.

Risas de sus manantiales,
De piedra, su cabellera.
Pantalones de olivares.
Con calcetines de sal
y sandalias de tarajesa
las anguilas de Río,
les tiene envidia y corage,
porque ellas salen al mundo,
y él de su mundo no sale.

Con hojas de algarrobo y de nogales,
voy a hacerle un vestío con mil lunares..
Mil besos míos,
serán los mil lunares de ese vestío.
Cuando el Sol le dice adiós,
oreando el azul cielo,
y el oriosco le brinda
su bagaje de misterio,
en las cimas de los Tajos,
rompen el sacro silencio,
las primas y los bordones,
de la guitarra de Diego.

Un día, bajó a El Gastor,
un Ángel por azahar.
Y al verlo tan limpio y blanco,
allí se quiso quedar.
No se lo consintió Dios.
Y el Ángel, al regresar,
batió sus alas, lloró
y en su Balcón le colgó,
la brisa de su volar.

Autor: D. Manuel Roldán (Veterin de la Sierra)

El submarino

Del libro "Brisas de Calahonda"


Por detras de las tapias

merodeaba.

e infamiando y mintiendo,

su lengua viperina,

se le alargaba,.

La gente le decían, "El submarino"

porque escondido,

destrozaba las almas

de sus vecinos.

Y el Caleño del campo

en sus marjales

decia esta copleta

por soleares:

"Ni al granizo ni al viento

le temo tanto,

como a una mala lengua

y a un amigo falso".


D. Manuel Roldán (VETERIN de la Sierra)

La gaita gastoreña

En el Alba de los tiempos

buscando el hombre sonidos,

que expresaban sus sentimientos,

hay que situar la cuna,

del bucólico instrumento.

Con solo cuatro agujeros

en un taco de nogal,

y de carrizo una pita,

ya está el pastor o labriego,

dispuesto para tocar

su melodía favorita.

Y así su vida pasar.

Y estas notas agarenas

que agradan a los ganados,

en una Arcadia feliz

convierten valles y Tajos

 

D. Manuel Roldán "Veterin de la Sierra"